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El profesor de francés de Laura Kinsale, puro estilo comedia romántica de la regencia

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Ya venía yo advertida de que esta novela no era como otras que he leído de la gran Laura Kinsale. Aún así El profesor de francés llevaba bastante tiempo entre mis futuras lecturas y ya le tocaba. He topado con la Kinsale más light con esta historia, que en conjunto se disfruta pero se queda algo corta. A continuación os traigo la sinopsis y os cuento un poco más de este romance histórico en el que tendremos unos protagonistas bastante singulares que al final se hacen querer, acompañado del toque especial de una comedia de enredos.



Trevelyan y Callie fueron amigos de la infancia que compartían el gusto por la aventura, hasta el aciago día en que el padre de ella los descubre abrazados en las cocheras y, en un ataque de cólera, lleva a Trevelyan a la ruina. Nueve largos y solitarios años más tarde, Trevelyan regresa. Callie descubre que aún tiene el don de hacer que su sangre hierva y de llenar su vida de emoción, pero no puede darle aquello que ella más desea: él mismo.
Para Trevelyan, Callie es un rayo de luz en un mundo de oscuridad y negados. Antes de poder armarse de valor para despedirse definitivamente de todo, está decidido a arrastrarla a una última y fatídica aventura solo para ellos dos.

La historia está narrada en tercera persona desde las perspectivas de Callie y Trevelyan con la característica narración de descripciones densas y vocabulario extenso de Kinsale. La historia de enredos no tiene gran complejidad pero da lugar a momentos cómicos casi durante todo el libro.

El profesor de francés así para empezar tenía dos elementos para crearme expectativas, por un lado altas por estar escrito por Laura Kinsale, y por otro un poco desesperanzadoras por estar protagonizado por un gabacho francés (o en este caso de descendencia francesa). No le veo su lado romántico ni a la lengua francesa ni a su cultura, sinceramente, quizá es que los tengo muy cerca y les tengo un poco de tirria, lo admito (jaja). Total que a pesar de todo empecé el libro con ganas y advertida de que no era el mejor libro de la autora y que Trevelyan (el prota) me iba a encantar a pesar de todo.

Empiezo por la trama. Le cuesta arrancar, bastante. La primera mitad del libro no me ha enganchado y muchas veces han pasado días sin que encendiera el Kindle. A pesar de todo tampoco me desagradaba para no querer leer, simplemente es que es un libro que en cuanto a la trama amorosa tarda mucho en despegar (salvo algún flashback que despierta nuestro interés) a pesar de los numerosos intentos de Kinsale por compensarlo con escenas de lo más cómicas. Esto hace que quizá le des más prioridad a otras cosas, antes que a la lectura. Además la trama que desencadena todos los enredos se centra en un toro, que da lugar a momentos muy graciosos sí... pero no deja de ser un toro. La segunda mitad del libro por el contrario, me la he ventilado en día y medio, mucho más interesante y amena, con más amor y momentos de calorreo (que ya hacían falta).

Los protagonistas. He dejado un poco a un lado me enemistad por los franceses con Trevelyan. Es un protagonista que me ha gustado, pero no encantado. Es pícaro, aventurero y ama con locura a Callie, pero a mí no me ha terminado de conquistar por completo (juro que no es porque sea francés jajaja). Callie sin embargo, como me pasa con la mayoría de las heroínas de Kinsale, me ha convencido más. He sentido su orgullo ante ciertas circunstancias y entendido muchas de sus decisiones derivadas de la frustración que puede provocar un protagonista como Trevelyan, que te seduce pero no promete nada (ya sabemos que es por sus traumas y porque se siente inferior y blah blah blah... pero aún...). Sus conversaciones demuestran el sentido del humor tan agudo que comparten los dos, pero les falta amor, que no llega hasta la segunda mitad del libro.  


Kinsale escribe muy bien, como siempre, pero esta historia se queda bastante floja respecto a otras que he leído de su cosecha. El amor también se hace de rogar y eso hace que la historia se haga pesada (especialmente en la primera parte del libro) y falten muchas escenas de cama. A destacar están los numerosos momentos hilarantes y la interacción entre los protagonistas a los que al final les coges cariño.  
Trevelyan, mon chéri, me esperaba más de ti... :/

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