Toda lectora de romántica debe conocer y leer algún libro de Nora Roberts. Yo ya lo hice en su día y me quedaron ganas de repetir. Además ¿cómo iba a resistirme a una trilogía que tiene lugar en Irlanda? Esa tierra por la que guardo un cariño tan especial y en la que viví algunos de los mejores años de mi vida. Por ello os invito a enamoraros y disfrutar tanto de la Irlanda rural de los años 90 como de la cosmopolita Dublín en el primer libro de la trilogía de Las Hermanas Concannon, y de descubrir una historia de amor entre una mujer indomable y un hombre con deseos reprimidos en Nacida del Fuego (#1).
Si algo tiene claro la joven Maggie Concannon es que no está dispuesta a depender de ningún hombre: «Yo nunca me casaré. No seré la mujer de nadie». Su carácter -independiente, obstinado y temperamental- es fruto de una convivencia familiar marcada por la indiferencia y el desprecio de una madre resentida, pero también un reflejo del paisaje de su tierra natal: la rural y salvaje Irlanda. No obstante, Maggie es capaz de dar forma al arte más refinado a través del vidrio, y, tras la muerte de su padre, el taller se va a convertir en su único refugio. El alma de Maggie -sus deseos, sus inquietudes, sus anhelos... - cobra vida en cada una de sus delicadas piezas, y sorprendentemente, Rogan Sweeney, dueño de una galería de arte de Dublín, puede leer en ellas como en un libro abierto. Pero ¿acaso tienen algo en común la chica de campo y el guapo, culto y elegante hombre de negocios?
La historia de Maggie es la primera dedicada a las hermanas Concannon, nacidas y criadas en el condado de Clare, una de las zonas más rurales y bellas de Irlanda. A pesar de que la protagonista de este libro es Maggie, también conoceremos a su hermana Brianna, completamente diferente, tanto físicamente como de personalidad. Todavía no sé a quién estará dedicado el tercer libro, ya que en principio solo son dos hermanas... me da la impresión de que en el segundo libro tendremos alguna sorpresa.
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| "El viento del destino nos lanza. Una vez llegamos a donde nos hace volar, elegimos nuestro futuro a nuestro antojo." |
La historia y sus protagonistas. Maggie y Rogan me han parecido dignos personajes para este romance. No puedo decir que me han apasionado, pero he disfrutado con ellos y he llegado a sentirme cerca de ellos en su historia. Maggie tiene un carácter muy difícil que quizá en ocasiones me ha molestado, pero es perfectamente entendible teniendo en cuenta la infancia que vivió y la madre (completamente insoportable y desagradecida) que aún la atormenta. La llegada de Rogan en su vida, un elegante hombre de mundo e increíblemente atractivo, le dará la oportunidad de liberarse por fin de todas las ataduras y de dar a conocer su arte de esculturas modeladas con cristal. Maggie y Rogan chocan desde el primer momento ya que poseen personalidades opuestas y esto podría haber dado lugar quizá a más tensión sexual, más juego.
Pero por alguna razón Roberts no quiere hacernos sufrir en exceso y opta por tener esa tensión medio resulta desde el principio y durante la mayor parte del libro. Personalmente soy una lectora algo sufridora, prefiero ganarme los momentos de pasión y los finales felices, y puede que en esta novela todo eso me haya parecido demasiado fácil.
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| "La necesidad de tomarla era intensa, una droga letal que se clavaba en sus venas, acelerando los latidos de su corazón y nublando su mente." |
De todas formas la novela en si me ha parecido entretenida. Hay un tira y afloja que engancha tanto en el terreno personal como en el profesional de los dos protagonistas, y creo que hay todavía mucho más que contar relacionado con la historia que une los tres libros. Además de la trama principal, también tenemos un par de secundarias, pero la que más me intriga quizá sea la de Brianna que supongo será en la que se centré el segundo libro de la trilogía.
En general me ha resultado un libro que se lee a gusto, sin ansia. Un romance relajado y con una historia bonita, que de vez en cuando viene bien y se agradece.


